La izquierda se mueve, pero hacia la derecha, por Roberto Rodríguez Guerra

Roberto Rodríguez Guerra publica este artículo en CANARIAS AHORA con el propósito de censurar el proyecto de alianza instrumental entre CxTF con NC y el PIL. Pero, como todas las críticas al proyecto, ésta ignora un aspecto fundamental. Que el único motivo de esa alianza es sortear las barreras electorales que impiden a los partidos utilizar los votos que libremente les otorgan los ciudadanos y ciudadanas para que se traduzcan en escaños, como marca la democracia. La pregunta obvia que cabe hacer a Roberto Rodríguez Guerra es si está o no a favor de reformar la ley electoral y desmontar las barreras electorales. Si no está a favor, no hay nada más que hablar. Pero si, como creo, está de acuerdo con apoyar esa reforma, tendrá que aceptar que con ese apoyo está también favoreciendo al PIL. Porque son las barreras electorales y no la ausencia de ningún acuerdo lo que impide al PIL llegar al Parlamento. Y le tengo otra pregunta a Roberto ¿quién prefiere que esté en el Parlamento, Espino, Barragán o Santiago Pérez?

Y tocaré otro punto que aborda Rodríguez Guerra, cuando dice que “hasta ahora se suponía que los ciudadanos votaban en función de sus creencias o ideología o que, en el peor de los casos, lo hacían a ciertos programas electorales ofertados por las organizaciones políticas.” En mi opinión, esta aseveración es una ingenuidad alejada de la realidad. Ya me gustaría a mí que eso que dice fuera cierto. pero lo que ocurre es que la gente que vota -la que vota- lo hace, en buena parte, por un afán de nombrar a personas que le resuelvan los problemas. Y ahí está la cuestión. Canarias se encuentra en uno de los peores momentos de su historia reciente. La tremenda bonanza económica producida por el boom turístico y la cascada de, primero ecus, euros después, que vinieron de Europa, sin olvidar las remesas de los emigrantes, solamente han beneficiado a unas pocas docenas de personas aprovechadas. La gran masa de la población no ha participado de ese esplendor económico y ahora se enfrenta a un futuro muy negativo. Y lo peor es que no hay necesidad de que eso ocurra. Las condiciones de Canarias permitirían una estabilidad económica y social muchos más equitativa. Para eso hay que llegar a las instituciones. Por eso, no es este el momento de formular bellos planteamientos teóricos. Es el momento de trabajar por la gente de manera pragmática y creativa.

http://www.sanborondon.info/content/view/32456/34/

http://www.canariasahora.es/opinion/6735/

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6 responses to “La izquierda se mueve, pero hacia la derecha, por Roberto Rodríguez Guerra”

  1. Alfonso González Jerez says :

    Señor Tante, a medida que avanzan los días, y usted despliega sus argumentos para defender esto, creáme, mi asombro es cada vez mayor. El articulo que cita usted del profesor Rodriguez Guerra coincide en su análisis, en buena parte, con los que ha garrapateado un servidor, y con otros aparecidos en los últimos días. Y me refugio en su cortesía para transmitirle que, en mi opinión, el que está demostrando una ingenuidad política realmente considerable es usted, aunque enrraizada, ciertamente, en su buena voluntad, casi en una necesidad fideísta por su parte. Por partes:

    1. Esto no es un asunto personalista. Es bastante tramposo (y le ruego que me disculpe) preguntar si uno prefiere a Santiago Pérez o a José Miguel Barragán en el Parlamento. No es esa la cuestión, ¿sabe usted?. La democracia no es un ejercicio similar al del Jurado de la Gala de la Reina. No creo que usted propanga sustituir los fulanismos negativos que caracterizan nuestro gallinero politico por los fulanismos positivos que, además, se basan en simpatías o antipatías personales o ideológicas. Tiene usted santificado a Santiago Pérez: que lo disfrute usted. Pero la izquierda, la tradición más lúcida de la izquierda, como señala el autor del artículo que usted comenta, entiende que la acción política debe basarse en la racionalidad programática y en el compromiso con los ciudadanos. Decir que los compromisos programáticos y la coherencia política son secundarios, expresar que da lo mismo, es una actitud democráticamente indispensable. Recuerdo los días en los que se constituyó realmente Coalición Canaria, los días de la moción de censura contra Jerónimo Saavedra en 1993, y la insistencia de los periodistas en preguntar sobre el programa de gobierno. Sonreían con un pizco de desprecio hasta que el señor Olarte lo dejó claro en una inolvidable y ya olvidada rueda de prensa: primero tenemos que sumar los 31 diputados, después dejar claro como se reparte el Gobierno y al final les aseguro que habrá programa. Por cierto: en el Gobierno estaba el PIL. Por supuesto, estos señores, Rodríguez y Martín, no se presentan para gobernar. Pero si obtienen acta van a votar en el Parlamento. Me gustaría ver su cara si deciden votar, por ejemplo, la investidura de José Miguel Pérez, ese terrible sátrapa filocoalicionero, con el que su admirado Rodríguez comparte gobierno insular. O si votan a Soria. O si el PIL vota a Paulino Rivero a cambio de nuevos repartos y contrarepartos en las instituciones conejeras mientras una veintena de sus militantes están judicialmente procesados (es un escándalo que el PSOE temga en sus órganos de dirección imputados judiciales, los tuvo el propio Viciana en su ejecutiva, pero que se vote a favor del PIL, centro neurálgico de la corrupción en Lanzarote durante un cuarto de siglo, no es pecado). Como no han suscrito ningún programa ni compromiso alguno, nada podrán reprocharles sus votantes y apologetas. Desde su punto de vista, caramba, es una jugada perfecta.
    2. Y a ese juego pretenden prestar su apoyo los coalicionados en Tenerife: SXT, Izquierda Unida y Los Verdes. Nota previa: sigo sin ver ningún programa en esta plataforma electoral. Pero Trujillo ya se ha precipitado en presentarse como candidato al Cabildo de Tenerife y se afirma que Corrales, izquierdista redivivo, hará lo mismo al ayuntamiento de Santa Cruz la próxima semana. En la rueda de prensa Trujillo se ha limitado a esbozar un conjunto de ideas generales que, por cierto, pueden rastraerse perfectamente en el programa con el que el PSOE se presentó al Cabildo tinerfeño en 2007, con un candidato que se llamaba, fíjese usted, Santiago Pérez.
    3. Le insisto en una obviedad: la gran coalición para superar la barrera del 6% beneficiará a NC y al PIL mucho más que a la coalición tinerfeña, que es una improvisación de penúltima hora. Nuestro sistema electoral es primordialmente territorial, no poblacional, por lo que las fuerzas con mayor base electoral en cada isla tienen mayores posibilidades que las fuerzas que no tienen base electoral ninguna. Alcanzar el 6% no te garantiza siultáneamente en todos las circunscripciones alcanzar representación, solo entrar en el reparto en cada una de ellas. Si ya tienes más de 40.000 votos, como es el caso de NC, entras en el reparto con mayores posibilidades de alcanzar representación, a través de los cocientes electorales, que si solo has tenido el respaldo de 10.000 papeletas, que a mi juicio, echando números a partir de los resultados de las elecciones de 2007, es lo máximo que puede alcanzar el chiringuito de Viciana, Trujillo y Los Verdes.
    Gracias, como siempre, por su hospitalidad y cortesía, señor Tante, y un saludo.

    • Chema Tante says :

      Señor González Jerez.

      Hospitalidad, la que usted y quien me haga el honor de expresar su criterio en mi blog se merecen. Cortesía, la misma que recibo de su parte.
      Desde luego, más prefiero ser ingenuo que malévolo, pero no creo que acierte usted. Mis criterios se basan en mis análisis y mi experiencia. Podré equivocarme, pero no porque mi reflexión se aleje de la realidad ni de la razón.
      Del artículo de Rodríguez Guerra lo que rechazo es que siga la costumbre de descalificar a aquellos con cuya opinión se discrepa. Yo no soy ningún traidor ni ningún desviacionista por defender una estrategia que busca colocar en las instituciones a las personas que se ganen ese derecho obteniendo democráticamente votos electorales.
      Me temo que no coincidimos -a ninguno de los dos le quita el sueño, por supuesto, estamos habituados a ello- en la apreciación de la política y de la función de la izquierda. Yo creo, como siempre, en una acción política de izquierda que busque transformar la sociedad, conseguir que todo el mundo pueda beneficiarse de la riqueza y eliminar las posibilidades de que unos partidos utilicen la gestión pública en provecho de intereses particulares. Pero ello no obvia la necesidad de un programa político. No creo, a pesar de la farragosa profusión de ideas que uno vierte en la red, haber minimizado la importancia de los programas. Y nada más lejos de mis posiciones que aceptar la de Olarte en la anécdota de usted narra y que, en su momento denosté bastante.
      Lo que yo digo y repito es que los programas son de aplicación en las circunscripciones en que uno se presenta. Por eso afirmo que, en Tenerife la alianza entre SxTF, IUC y LV tiene la obligación de concordar un programa común que les comprometa. Pero, ante la inicuidad de una ley electoral que arrebata los derechos que conceden los votos, un acuerdo instrumental, que surge con el único motivo de eliminar esas barreras, no precisa de un consenso programático. Por supuesto que sería el desiderátum que se pudiera hacer, pero no es el caso. Insisto en que no he dicho que los compromisos programáticos y la coherencia política sean secundarios. Si relee usted mi comentario a Roberto Rodríguez Guerra, comprobará que lo que le dije es que, lamentablemente, la gente no vota en función de esos altos conceptos. Cosa bien distinta, ya usted ve.
      No vea usted como tramposa una argucia retórica que solamente busca representar que uno quiere que ciertas personas, de ciertos partidos, estén el parlamento y otras no.
      Creo y espero que Viciana, Corrales, Odalys, Trujillo y Méndez cierren en Tenerife un acuerdo programático y lo honren posteriormente, si llegan al Parlamento. Si no lo hacen, esa será su culpa, no la mía por haber confiado en ellos y ella. Pero no insista usted en que hay que cerrar ese tipo de acuerdos por encima de las circunscripciones, porque estamos hablando de cosas distintas. Es como si, para defender la reforma electoral hubiera que cerrar acuerdos de gestión posterior. No. Lo que buscamos es que desaparezcan las barreras. Como eso se ha demostrado que es imposible por la vía parlamentaria, hay que apelar a estos subterfugios. Y, cuando pedimos la remoción de las barreras, no condicionamos a unos partidos sobre otros. No hay más nada. Y no creo que usted no me entienda, por muy lerdo que pueda ser yo en explicarlo.
      Dice usted que la gran coalición para superar la barrera beneficiará a NC y al PIL más que a CxTF. Y no veo cual es el problema. Porque, si beneficia más a esas formaciones, será porque consiguen más votos. No quiero ni pensar que a un demócrata como usted le chirríe que una formación aproveche los votos ciudadanos. Pero, aquí sí que interviene el vicio de creerse las cosas por fe, que usted, benévolamente, me atribuye. Sí, amigo mío. Tengo fe. Tengo fe en que también en Tenerife la gente se percate de que con estos tres partidos no podemos seguir. Y, por el contrario, temo mucho que a usted el exceso de razón le esté enturbiando la visión. No de otra manera puedo explicarme que deje usted de ver la multitud de personas que desertan de la intención de voto socialista, decepcionadas por las actuaciones de las direcciones del PSC y del PSOE. Desprecia usted las posibilidades que se desprenden de que, por fin, un partido que irrumpe pueda asegurar que el voto que se le adjudique no se perderá en la sima de la ley electoral. Se trata de un factor nada despreciable.
      Yo le ruego a usted que me crea cuando sostengo que las posiciones de izquierda no son un fin en sí mismas, sino un medio de mejorar las condiciones de la gente. Y que tengo el convencimiento de que Canarias no puede esperar más. Si estas islas siguen sometidas otros cuatro años a una operación de desbaratamiento de sus posibilidades de conseguir la estabilidad económica, la catástrofe está servida. ¿Sabe cuál es la gran diferencia -insalvable- que nos separa? Que usted no cree que las políticas aplicadas hasta ahora hayan sido tan negativas y no estima necesario que llegue otra gente. Es más, ni siquiera tiene fe en esa nueva gente. Yo, por el contrario, con tanto derecho como usted, tengo mucha fe en la gente de NC y de CxTF. El tiempo nos dará o quitará la razón. Mientras tanto, me resulta muy gratificante intercambiar con usted nuestras muy diferentes visiones.
      Un abrazo

  2. Roberto Rodríguez Guerra says :

    Estimado Chema Tante, respecto de su atento comentario respecto a mi artículo quisiera destacarle algunas cuestiones:
    a) ya decía en dicho artículo que creo abiertamente injusto este sistema electoral y las barreras que impone. No es una opinión surgida al calor de los últimos acontencimientos. Ya lo decía -por si de algo sirve- hace ya más de una década. Vea sino el artículo que me publicaron en el nº 29 de <>, del año 2000. Puede leerlo en la siguiente dirección: http://webpages.ull.es/users/rrguerra/pdf/disenso29.pdf
    b) mi crítica no es a lo que haga o no haga el PIL, que muy libre es de hacerlo ni tampoco a lo que hagan Nueva Canarias o IU (que también son muy libres de hacerlo). Se dirige, por una parte, a una supuesta nueva forma de hacer política en la que se prescinde de programas, ideas, …, Me parece detestable. Bajo la democracia representativa -sobre cuyos déficits no puedo detenerme ahora- la representatción política no sólo ha de ser a la voluntad y opinión de los ciudadanos. También ha de mantener un vínculo con los representados. Ese vínculo -lo que ha veces se conoce como el contrato entre los representados y el representante- se establerce a través de los programas y las promesas. Por eso, además de por las prácticas de las personas con las que se ha firmado el pacto, esta forma de hacer política en la que se rompe ese vínculo me parece inadmisible. Piense lo siquiente: podría hacerse el mismo pacto (instrumental, dice Ud) con el marqués de la Oliva o con …(ponga ud lo que quiera en lugar de los puntos suspensivos, pues dado que -como ud dice- que es una alianza puramente instrumental todo vale).
    c) por otra parte e igualmente importante: sostenía también -y sigue creyendo que es así- que pueden superarse las barreras electorales llegando a otro tipo de acuerdos que, por lo poco que sé, ni siquiera se habían tenido en cuenta hasta que se produjo la ruptura en el PSOE de Tenerife, esto es, hasta hace unos días. Por ejemplo, se podrían intentar a acuerdos con Los Verdes, IU, Si se puede, AC25m,etc… Con ello no sólo se superarían las barreras electorales (si no recuerdo mal Nueva Canarias se quedó a solo 0,5% para alcanczar el 6%)También se obtendrían otras ventajas: avanzar en la unidad de las izquierdas canarias, no pactar con fuerza políticas marcadas por la corrupción, impedir que con votos de la izquierda la derecha acceda al Parlamento, etc…. Pero, al menos hasta donde yo sé, nada de esto se ha intentado.
    d) Pero, por último, estos pactos que miran a la izquierda permitirían otro aspectos importantes: una debate y diagnóstico común acerca de la autentica realidad política, social y económica de Canarias y, a partir de ahí, un programa de actuación conjunto al respecto.

    • Chema Tante says :

      Verá, amigo Rodríguez Guerra. Pienso que no estamos tan distanciados. Solamente hay dos detalles de desacuerdo, pero que son esenciales. Por supuesto que quien se presenta, si sale elegido o elegida, debe actuar en las instituciones manteniendo una relación con la gente. Nadie niega que ese compromiso con el electorado se establece a partir de los programas y las promesas. Y eso es imprescindible, irrenunciable, inviolable. Lo que ocurre es que el compromiso se hace con quien vota, en cada circunscripción electoral, no en las otras. En el caso de las elecciones al parlamento, los candidatos y candidatas de Tenerife, asumen una responsabilidad con los electores y electoras de Tenerife, que son quienes les eligen. Es la Ley Electoral la que introduce ese factor perverso del tanto por ciento del total de la autonomía, que es, a su vez la razón de ser de un acuerdo que es, sí, instrumental, pero que no significa renunciar a los programas y a su cumplimiento. Rechazar este acuerdo instrumental porque favorece, en este caso, al PIL, es exactamente lo mismo que reclamar la reforma electoral, pero solamente para unos partidos y no para otros, en este caso, de nuevo el PIL. Si se desmontaran las barreras electorales, ello beneficiaría al PIL ¿Es eso razón para no demandar la reforma de la ley injusta?
      En cuanto a los otros acuerdos que podrían haberse hecho, créame, porque he sido testigo de ello, que se agotaron las tentativas de realizarlas. Todos los intentos de negociación tropezaron con los rigurosos escrúpulos de exigencia de pureza ideológica y de impecable trayectoria de gestión. Yo respeté en su día y sigo respetando los criterios de cada cual, pero insisto en que el tiempo se termina. No es posible mantener otros cuatro años a la tripleta maligna CC, PP y PSOE sin que haya más nadie que pueda oponerse a sus manejos. No podemos permanecer cuatro años más en la calle dando gritos mientras estos personajes terminan de liquidar lo que queda de Canarias.
      No sé si me he explicado pero le repito que nada más lejos de mi intención que negar la necesidad de programas y compromisos. Pero cada cual con su electorado. Convendrá conmigo que eso es un principio intocable de la democracia. El o la representante por Tenerife, se debe al electorado tinerfeño, que es quien le vota; el o la representante por Lanzarote, se debe al al electorado conejero, que es quien le vota.
      En todo caso, como podrá usted comprobar en mi blog, mi voluntad y mi deseo es que estas controversias sobre estrategia no nos distraigan de mirar hacia donde está el auténtico enemigo. A mí me gustaría mucho ver gente, por ejemplo, de Sí se puede, en el Parlamento, cabildo y municipios. Pero mi angustia por lo que pasa en Canarias me hace buscar y aceptar las fórmulas que hagan posible que gente sensata y honesta llegue al Parlamento. Cada cual, con su programa. Más faltaba. Nadie ha dicho lo contrario.

  3. Roberto Rodríguez Guerra says :

    Estimado Chema,
    para concluir -que ya es hora- este sincero y constructivo debate diría igualmente que los desacuerdos no son tantos. En el fondo y más allá de algún que otro detalle, lo que por mi parte creo intolerable es el pacto con el PIL. Se supone que es para superar las barreras. Pero si es así, estarás de acuerdo conmigo en que los recientes pactos de Nueva Canarias con SxT, Los Verdes e IU, con SxG o InPa,…, bastan para superarlo ¿porqué mantener entonces el pacto con el PIL? ¿qué hay detrás del mismo? Por otra parte, aunque sé de las dificultades, podria ampliarse el espectro de acuerdos con Si Se Puede, AC25M,IpH,… Claro que esto último seguro que exige romper con el PIL, que por cierto aporta poco menos de 10.000 votos (aunque supongo que el autético meollo de la cuestión es el segundo diputado). Si es así ¿vale la pena? ¿vale la pérdida de credibilidad e ilusión que esto genera?
    Una última cuestión, no ignoro la importancia de acceder a las instituciones. Pero fuera de ellas hay mucha gente batiéndose el cuero día a día en asociaciones, colectivos y grupos sociales de muy diverso tipo. Muchos de ellos esperan que cuando menos la izquierda política sea consciente de ciertos límites que deben traspasarse. Por esto y otras cuestiones no pondría tanto énfasis en el acceso a las instituciones, en especial si para ello tienes que hacerte fotos como la de Román y Juan Carlos Becerra con Fabián Martín. Algo que sin duda quedará para la historia.

    • Chema Tante says :

      Pues, para terminar también por mi parte, diré:
      Uno. No creo en el concepto del “delito heredado”.
      Dos. Tengo muy presente y admiro la lucha de tantas personas en lo movimientos ciudadanos. Tanto, que mi preocupación es que su esfuerzo y sacrificio no se pierda.
      Muchas gracias por compartir los criterios conmigo. Un abrazo

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